Autor de la litografía: C. Castro y Francisco García.
Siglo: XIX.
Fuente: Biblioteca Nacional (BN) de Madrid, España.
Descripción: En la imagen se aprecia el puerto de Veracruz durante el siglo XIX, con un modelo
urbano de trazado regular de calles, manzanas y una plaza central así como los signos de un sistema
de defensa fortificado con el Castillo de San Juan de Ulúa (al fondo) y de la construcción de una
muralla con piedra muca alrededor de la ciudad.
Reseña histórica del puerto y su denominación de cuatro veces heroico
El primer municipio fundado por los conquistadores españoles en el Nuevo Mundo fue
precisamente Veracruz. Pronto se convierte en la puerta por la que arribaron las ideas y expresiones
del viejo continente. Durante la Colonia, fue el punto clave en las comunicaciones y el comercio de la
Nueva España con la metrópoli española.
El puerto de Veracruz fue descubierto en 1518 por Juan de Grijalva quién desembarcó en un
islote cercano a la costa, al cual se le llamó San Juan de Ulúa. Sin embargo, fue hasta el año
siguiente, el 22 de abril de 1519, cuando Hernán Cortés desembarcó en tierra firme, en la playa de
Chalchihuecan, lugar en el que decidió formar el primer Ayuntamiento de México. Ese día era Viernes
Santo, el día de la Semana Santa conocido como “Verdadera Cruz”, por lo que le dio el nombre de la
Villa Rica de la Vera Cruz.
La posición geoestratégica de Veracruz lo lleva a convertirse en el puerto más importante de
la Nueva España. Fue enclave de llegada y partida de los galeones del sistema de flotas. Entre las
riquezas exportadas fue la de los metales preciosos (oro y plata) que llegó a constituirse hasta en el
80%. En consecuencia el puerto prosperó vertiginosamente, sólo que este auge no pasó inadvertido a
los corsarios británicos y holandeses, quienes dirigieron sus miradas -y sus asaltos- en esa dirección,
victimando al puerto en varias ocasiones.
Figuraron entre sus agresores los famosos piratas Francis Drake y John Hawkins. Se dice que
en 1683 Veracruz fue sitiado, atacado y saqueado por los piratas Nicolás Grammont y Lorenzo
Jácome alias “Lorencillo”. El conjunto de riquezas robadas fue enorme, pues la ciudad estaba
convertida en almacén de riquísimas mercaderías, producto del comercio transoceánico con Oriente y
Occidente. A partir de entonces, se planteó para el gobierno virreinal la necesidad de fortificar al
puerto de Veracruz como parte de un sistema de defensa.
La fortificación se realizó con la construcción del Castillo de San Juan de Ulúa y la muralla que
circundó a la ciudad de Veracruz. Respecto a la fortaleza de Ulúa puede decirse que se convirtió en el
centinela avanzado que durante cerca de tres siglos protegió a las costas virreinales. El Castillo pese
a su perfección técnica no fue suficiente para detener los ataques de la piratería por lo que fue
necesario la construcción de una muralla alrededor de la ciudad. Diversos fueron los proyectos que se
diseñaron para su construcción.
En el año de 1746 publicaba José Antonio de Villaseñor en su Teatro Americano, que sólo
existía una muralla de cal y canto de más de 2 varas de alto. Sobre ella una estacada doble de
madera fuerte de la misma altura. No obstante, la preocupación ante una posible irrupción inglesa en
Veracruz iba en aumento. Así lo consideraron las autoridades de aquélla plaza, pues a principios de
agosto de 1762 se reunieron en una nueva Junta de Guerra. En ella se estudió el modo de obstruir los
canales de acceso al puerto en los casos de invasión. Hacia 1765 la muralla de la Ciudad de Veracruz
quedaba finalmente concluida con piedra muca y una extensión de 400 varas y una altura que no
excedía de los tres metros con un espesor de 1.5 metros.
Esta muralla estuvo integrada con los baluartes: Santiago, La Concepción, San José, Santa
Bárbara, Santa Gertrudis, San Javier, San Pedro, San Juan y San Fernando. Entrada la modernidad al
puerto de Veracruz, el sistema amurallado se hizo obsoleto. La insalubridad de intramuros, la
introducción del ferrocarril y la expansión de la ciudad fueron factores que determinaron su
desaparición hacia 1880. Sólo el baluarte de Santiago, debido a su importancia y ocupación militar,
quedó de pie.
Una vez que México se independizo, fue objeto de múltiples asedios extranjeros, siendo
Veracruz escenario de dichos enfrentamientos lo que le valió en cuatro ocasiones ganarse el
calificativo de “heroico”.
La primera vez, por haber resistido valientemente, ante el último reducto español, que tomo el
Castillo de San Juan de Ulúa el 26 de octubre de 1821, bombardeando a la ciudad desde el fuerte de
Ulúa el 25 de septiembre de 1823. Lográndose la capitulación de Ulúa el 23 de noviembre de 1825 por
las fuerzas navales de México.
El segundo calificativo fue el 28 de noviembre de 1838, cuando el Fuerte de San Juan de Ulúa
y el puerto resistieron los ataques de la armada francesa, bajo las órdenes del contralmirante Carlos
Baudín, en lo que se llamó la "Guerra de los Pasteles". La ciudad hizo frente al ataque con dignidad y
valentía, lo cual le valió el segundo título de "heroica".
Años más tarde, el 22 de marzo de 1847, el puerto recibió una nueva embestida naval y
terrestre, en esta ocasión por la escuadra norteamericana al mando del general Winfield Scott. Una
vez más la ofensiva fue soportada estoicamente por toda la población, aunque la superioridad bélica
del invasor terminó por imponerse sobre la maltrecha guarnición que defendía la ciudad, a la que esta
acción le valió su tercer título de "heroica".
El cuarto título de heroico, lo recibió por los hechos de la Segunda Intervención
Norteamericana. Los días 21 y 22 de abril de 1914, todavía en tiempos de la revolución, el Puerto de
Veracruz sufrió una nueva invasión norteamericana, la cual se topó con grupos de civiles voluntarios y
cadetes de la escuela naval militar que defendieron con valentía la integridad de la nación mexicana,
dando una lección de heroísmo a las tropas enemigas. Con este enfrentamiento, el Puerto de
Veracruz consiguió su cuarto y último -hasta el día de hoy- título de "heroico", por lo que
actualmente se le conoce como una ciudad "cuatro veces heroica".