Centro de Estudios Superiores Navales

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Acciones Navales / Consolidación de la Independencia Nacional   

 

Consolidación de la Independencia Nacional (1821-1825)

La historia de México como país independiente, comienza el 27 de septiembre de 1821 aunque los peligros potenciales seguían amenazando la soberanía recién adquirida. Después de la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, sólo quedaban sometidos al gobierno español el Puerto de Veracruz y la fortaleza de San Juan de Ulúa. El general José María Dávila, gobernador de Veracruz se había comprometido con el general Santa Anna a entregar la plaza. Sin embargo, dicha entrega no se efectuó debido a que el jefe español la abandonó intempestivamente la noche del 26 de octubre de 1821, trasladándose al Castillo de Ulúa, llevando consigo 200 soldados. La escasa fuerza con la que se trasladó Dávila a Ulúa se incrementó hasta 2,000 hombres que recibió de España y Cuba, así como refuerzos en artillería.

El papel que en esta tarea correspondía a la Armada Nacional fue planteada en la memoria rendida por el Ministro de Guerra y Marina, Antonio de Medina, donde hace la primera manifestación de las necesidades apremiantes de la Marina. De esta forma, se adquirieron en Estados Unidos, gracias a las gestiones del capitán de navío Eugenio Cortés, los primeros barcos de la Marina de Guerra Mexicana: las goletas Anáhuac e Iguala (buque en el que se izó por primera vez la enseña nacional), así como las balandras Campechana, Chalco, Chapala, Orizaba, Texcoco y Zumpango; posteriormente se incorporaron las balandras Papaloapan, Tampico, y Tlaxcalteca.

La situación de paz que se vivió en el período de Manuel Rincón con José María Dávila, se interrumpió cuando el brigadier Santa Anna se hizo cargo del gobierno de la ciudad el 10 de septiembre de 1822, en lugar de Rincón; y fue aún más tensa al ser relevado del mando de la fortaleza el general Dávila por el brigadier Francisco Lemaur. La tensión que existía entre la plaza y el castillo se hizo más crítica, debido a que Lemaur argumentaba que todos los puntos anexos a Ulúa, incluyendo Sacrificios y su fondeadero, debían permanecer bajo el dominio de la fortaleza. Las pláticas entre la fortaleza y la plaza no mejoraron por las exigencias de Lemaur que lastimaban el honor nacional. El castillo rompió fuego sobre Veracruz el 25 de septiembre de 1823. Más de 6,000 personas abandonaron la ciudad.

En noviembre de 1823 el general José Joaquín de Herrera, afirmaba en su carácter de Secretario de Guerra y Marina: “Habiendo cambiado el aspecto de la guerra, a la Marina sólo tocar consumar esta grande obra y consolidar por siempre la independencia nacional”

El Estado Mexicano llegó a la conclusión que para desalojar el Castillo se podía recurrir al bloqueo que era mucho más efectivo que las bombas mismas al impedir a Ulúa recibir víveres y otros socorros. El 8 de octubre de 1823 se publicó el Decreto del Bloqueo de San Juan de Ulúa. Estas circunstancias confirmaron al gobierno de México la necesidad urgente de adquirir más embarcaciones de guerra (de mayor porte) para bloquear y atacar a San Juan de Ulúa, que recibía víveres y refuerzos procedentes de la Habana.

El 27 de julio de 1825 el capitán de fragata Pedro Sainz de Baranda fue nombrado Comandante de Marina en el puerto de Veracruz, en sustitución del capitán de Fragata José María Tosta. El 16 de agosto siguiente, Sainz de Baranda llegó al puerto y de inmediato se dedicó a reorganizar la escuadrilla que estaba comisionada para el bloqueo de San Juan de Ulúa. Además, de la flota adquirida en los Estados Unidos se contaba con el refuerzo de los navíos que habían sido comprados en Inglaterra. Así la escuadrilla mexicana quedó integrada de la siguiente manera: fragata Libertad; bergantines Victoria y Bravo; balandras Papaloapan, Tampico, Orizaba y Chalco y el pailebot Federal.

El 5 de octubre se presentó una escuadra de barcos de guerra españoles, al mando del capitán de navío Ángel Laborde Navarro, compuesta por las fragatas Sabina, Casilda y Aretusa, y algunos transportes que llevaban víveres y relevos para la guarnición en San Juan de Ulúa. Al día siguiente zarpó la escuadrilla de la Marina Mexicana, al mando del capitán de Fragata Pedro Sainz de Baranda. Aproximadamente a las 16:30 horas los buques nacionales tomaron posición frente a los iberos para entrar en batalla, pero se desató un fuerte temporal que dispersó las naves de ambas escuadras. Los buques mexicanos se reunieron en la Isla de Sacrificios y en la mañana del día 11 se avistaron nuevamente los bajeles; a las 10:00 horas zarparon los navíos mexicanos para situarse en línea de batalla frente a los extranjeros, mismos que después de cuatro horas de tensión optaron por retirarse, sin entablar combate, con rumbo a La Habana, Cuba.

El 5 de noviembre, el Brigadier José Coppinger responsable del bastión realista, en respuesta a la rendición que le propusiera el General Miguel Barragán Comandante General del estado de Veracruz, pidió una tregua de 48 horas para discutir los términos de la claudicación; dicho acuerdo fue sancionado el 17 de noviembre de 1825 y el 21 se embarcaron el Brigadier Coppinger y su Estado Mayor a bordo del bergantín “Victoria” de la Armada Mexicana, en tanto que los buques mercantes Guillermo y Águila, fletados por el gobierno de México, abordaron 118 hombres de la guarnición que se había rendido; se abastecieron de los implementos que les eran necesarios y el día 23 zarparon de Veracruz con rumbo a la Habana, Cuba. En ese momento se arrió la bandera española que se encontraba en el Castillo de San Juan de Ulúa y a las 11:00 horas fue izado el pabellón tricolor de México, el cual fue saludado con salvas de artillería, música y el más estruendoso entusiasmo de la población del puerto de Veracruz. Fue así como la Marina de Guerra Mexicana selló con una acción tan esforzada y meritoria, la Consolidación de nuestra independencia nacional el 23 de noviembre de 1825