Prehispánico
Uno de los grandes inventos del hombre son las embarcaciones como respuesta a la necesidad de alcanzar un punto a través de las aguas navegables, y aunque el arte de la navegación parece una actividad de poca complejidad, no lo es. Antes de dominar este arte y sus técnicas, fueron necesarios muchos años de experimentación que inició cuando el hombre primitivo debió haber observado que los troncos y las hojas de los árboles flotaban sobre el agua de los ríos, lagunas, etc.

Las culturas prehispánicas estuvieron aisladas de otros continentes porque no atravesaron los océanos, pero eso no significa que no existiera la navegación en las costas y ríos del México antiguo. Las travesías marítimas se realizaban primordialmente con fines comerciales. Establecer el momento en que los habitantes del México Prehispánico comenzaron a utilizar embarcaciones, entendidas como el medio por el cual el hombre afronta conscientemente el peligro que representa el aventurarse a cruzar un cuerpo de agua y lo que esto implica, o el atribuir a un determinado grupo el inicio de la navegación y el comercio por vía marítima, resulta incierto. Por ello, es más importante tratar de explicar sus componentes y poner de manifiesto la importancia que tuvo en la vida cotidiana de los pueblos que la utilizaron. Culturas que con el tiempo, se convirtieron en centros de poder, contribuyendo en gran medida al establecimiento de un nuevo orden político-económico, al transformar los sistemas de intercambio comercial.
La importancia de la navegación entre los pueblos mesoamericanos quedó plasmada en el arte pictórico y escultórico, asimismo, se manifestó en el trazo de canales, acequias y diques de construcción artificial que modificaron la geografía del lugar en beneficio de la navegación. De múltiples usos, la navegación fue fundamental en el desarrollo de grandes civilizaciones desde la olmeca, hasta la maya y la azteca. Las primeras referencias acerca de la navegación practicada la dejaron los cronistas conquistadores, exploradores y frailes. A la que se han agregado los estudios especializados de la arqueología y la historia, que nos permite afirmar que la navegación fue para algunos pueblos mesoamericanos fundamento de su desarrollo.

En la “Venecia Prehispánica” es decir, en el imperio azteca, muchos de los productos de primera necesidad se trasladaban por los canales que era una cuadrícula que hoy corresponde en mucho a las grandes avenidas importantes de la capital, permitían la comunicación y el comercio, pues con el establecimiento de Tenochtitlán a la mitad de la laguna, las canoas eran indispensables en la vida diaria de sus habitantes y con el crecimiento paulatino de la ciudad, los lagos de Xochimilco, Chalco, Texcoco, Zumpango y Xaltocan se convirtieron en vías fluviales de primerísimo necesidad. Algunas fuentes registran que a Tenochtitlán entraban 4,000 canoas por día. De esta forma, lagos, canales y acequias fueron en el corazón del imperio mexica rutas de aprovisionamiento, comercio, comunicación y poder en varias décadas.

En el área maya, la navegación también constituyó un ámbito de poder. Se sabe que los putunes, un grupo maya chontal procedente del área de Tabasco, a quienes Eric Thompson denominara “los fenicios del nuevo mundo” (ya que comerciaban por vía marítima), por un considerable tiempo dominaron y controlaron las rutas y el comercio por esta vía que enlazaba el Golfo de México con el de Honduras. Son pocos los trabajos realizados acerca de las características formales y estructurales de las embarcaciones y de la navegación en el México Prehispánico.

Los mayas tuvieron una amplia red de rutas marítimas que iban desde Veracruz hasta Honduras. Con sus canoas navegaban a través de las costas, bahías y arrecifes; y también por ríos, lagunas costeras, estuarios y ciénegas. Como sus embarcaciones no resistían las turbulencias del mar abierto, procuraban mantenerse siempre cerca de la costa o en aguas bajas, como medida de protección.
En la zona maya fueron comunes los puertos a orillas de estuarios, ríos y lagunas costeras. Además, las rutas de viaje incluían señalamientos para apoyar a los navegantes e indicarles las zonas peligrosas, diques e islotes artificiales, así como obras hidráulicas que ampliaban y mejoraban la red fluvial, como fueron los canales que conectaban cuerpos de agua que originalmente no tenían comunicación.
Los mercaderes mayas comerciaban con más de cien productos. Los mayas de Yucatán llevaban a Belice y Honduras sal, mantas de algodón, miel, cera, copal, achiote, productos agrícolas, esclavos y pedernal. En cambio, del sur obtenían obsidiana, piedra verde, cacao, pedernal, café de Belice, artefactos de cobre y oro, cerámica de pasta fina, manos y metates de basalto, turquesa, condimentos, etcétera. La mayoría de este comercio pasó por vías marítimas
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